
Antiguo Testamento · Jonás 2
El pez que se tragó a Jonás
Lee la historia, conversen sobre lo que enseña y elijan juntos una forma de llevarla a la práctica.
“Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó.”
La historia
Dios le pidió a Jonás que fuera a una ciudad a avisarlos, y Jonás se subió al barco que iba justo en la dirección contraria. Vino una tormenta enorme y acabó en el agua. Entonces un pez gigante se lo tragó.
Tres días estuvo allí dentro, a oscuras, y allí fue donde por fin oró. El pez lo dejó en la playa. Y Jonás fue a la ciudad.
Lo que nos enseña
Jonás no huía por miedo al viaje: huía porque no quería que a aquella gente le fuera bien. Lo más humano de la historia es eso, y lo que más cuesta reconocer.
A veces hace falta un sitio oscuro y callado para dejar de correr y decir en voz alta lo que nos pasa de verdad.
Para hablar en familia
Dejen que cada persona responda con sus propias palabras. No hay respuestas para memorizar.
- ¿De qué has intentado escapar alguna vez?
- ¿Nos cuesta alegrarnos cuando le va bien a alguien que no nos cae bien?
Una idea para esta semana
Reconozcan una tarea o conversación que han estado evitando. Den hoy un primer paso pequeño para afrontarla.
Para orar juntos
Señor, alcánzanos aunque vayamos en dirección contraria.
Imprime y píntala con tus hijos
El PDF trae dos hojas: la historia para leer y el dibujo para colorear.