
Antiguo Testamento · 1 Samuel 1
La que oraba sin que se le oyera
Lee la historia, conversen sobre lo que enseña y elijan juntos una forma de llevarla a la práctica.
“Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios.”
La historia
Ana lloraba porque no tenía hijos y en casa se lo recordaban cada día. Fue al templo y se puso a orar moviendo los labios sin que saliera ningún sonido. El sacerdote Elí la vio y creyó que estaba borracha, y se lo dijo.
Ella le contestó que no, que estaba derramando su alma delante de Dios. Elí la bendijo. Y aquella mujer volvió a casa con el rostro distinto, antes de que nada hubiera cambiado.
Lo que nos enseña
Lo que más consuela de esta historia es el detalle raro: la vieron y la juzgaron mal. Le pasa a mucha gente que lo está pasando peor de lo que parece.
Y fíjate en el final: a Ana le cambió la cara antes de que le cambiara la situación. Hay una paz que llega por haber soltado la carga, no por haberla resuelto.
Para hablar en familia
Dejen que cada persona responda con sus propias palabras. No hay respuestas para memorizar.
- ¿Has juzgado alguna vez a alguien sin saber lo que le pasaba?
- ¿Qué te gustaría decirle a Dios y no le has dicho todavía?
Una idea para esta semana
Dediquen unos minutos de silencio a contarle a Dios lo que preocupa a cada uno. Escuchen también a quien quiera compartirlo.
Para orar juntos
Señor, escucha también lo que no sabemos decir en voz alta.
Imprime y píntala con tus hijos
El PDF trae dos hojas: la historia para leer y el dibujo para colorear.